Archive for January 2008

Esta foto la tomé el 30 de junio del 2007 en Las Cruces, Nuevo México, y no tiene ninguna manipulación digital; la penca del nopal está tal cual.

Desde un bello y remoto islote llamado Aztlán, se encontraban un grupo de aztecas disfrutando de una velada después de una larga y pesada jornada laboral.

Les gustaba descansar en tierra abierta para contemplar las estrellas. Para darle más auge al ritual, siempre había uno de ellos que traía sus buenos churros para compartir (y no me refiero al pan dulce).

De tanto humo que sacaban estos experimentados fumadores, el brillo de las estrellas empezó a opacarse y de la nube de humo apareció una figura guerrera.

“¡Es el mismísimo Dios Huitzilopochtli!”, gritó estupefacto uno de los indios e inmediatamente los demás apagaron en el suelo sus respectivos tabacos.

Huitzilopochtli habló, su voz era fuerte y producía un poderoso eco por toda la planicie, “a ver chamacos, ya es hora de que se pongan a jalar y vayan construyendo una ciudad que sea la base de su imperio”.

Uno de los aztecas, de nombre Xihuitl, se le enfrentó. “Bájale mi Huichi, ya sabemos cuál es tu plan. Quieres que nos vayamos de estas tierras para adueñártelas y…”

Sin dejarlo terminar, del dedo índice de Huitzilopochtli salió disparado un potente rayo que pulverizó al quejoso Xihuitl.

Un nervioso y diplomático azteca le cuestionó amablemente, “Gran Huitzilopochtli, ¿en dónde debemos construir nuestra ciudad?”

“Tiene que ser en un lugar especial donde descubran algo simbólico para que en un futuro ese emblema se utilice en alguna bandera o papelería de gobierno”, respondió el dios.

“Papele… ¿qué?”, no terminó de hablar un azteca cuando Huitzilopochtli lo interrumpió, “¡a callar zopenco!”

Y continuó, “qué tal si van agarrando sus chivas y le caminan hasta donde vean a un oso polar comiéndose un delfín. Ahí construirán su palacio.”

Con pose triunfal Huitzilopochtli esperaba aplausos ante su creativo concepto, pero solo se escucharon los grillos ante el silencio y las miradas boquiabiertas de los aztecas.

“Bueno, está bien, me la bañé”, reconoció Huitzilopochtli, “vayan hasta donde encuentren un chango comiéndose una banana debajo de una palmera.”

Uno de ellos le reclamó, “pero eso no es muy original, está muy fácil. Además se van a burlar de nosotros si usamos eso como escudo.”

“Ok, ok, entiendo. Entonces les ordeno que vayan y erijan su pueblo donde encuentren a un cocodrilo comiéndose una cebra”, exclamó Huitzilopochtli ante las miradas confusas. No hubo quórum.

“No mi Huichi, en esta parte del mundo no hay cebras”, reclamó otro azteca.

El ambiente se mostraba tenso y Huiztilopochtli empezaba a mostrar señales de nerviosismo al morderse las uñas. Algunos aztecas se retiraban cabizbajos del lugar.

Pero después de varios segundos, Huitzilopochtli gritó convencido, “¡Lo tengo! Agarren sus maletas y viajen hasta que encuentren un águila devorándose una serpiente sobre un nopal.”

Los aztecas saltaron de emoción, se abrazaron, tomaron sus pertenencias y se fueron caminando en fila india mientras silbaban la “Marcha sobre el Río Kwai”.

* Aquí sigue la continuación.

Qué tremendo documental acabo de disfrutar este fin de semana. Simplemente poderoso.

War dance cuenta la historia de Dominic, Nancy y Rose, tres niños que sueñan con ganar, junto con el resto de sus compañeros, el campeonato nacional de música y baile en Uganda.

Pero estos niños de la tribu Acholi viven en un campo de desplazados de guerra en Patongo, al norte de este país.

En esta zona de guerra los rebeldes de la LRA (Lord’s Resistance Army) han secuestrado, violado y torturado a niños con el objetivo de unirlos a su movimiento. Aquellos que se oponen son asesinados, y pocos logran escapar y refugiarse en campos como el de Patongo.

Dominic, Nancy y Rose corrieron con suerte, pues a pesar de haber sido secuestrados por los rebeldes, vivieron para contarlo y sus experiencias son desgarradoras.

Mientras los tres niños contaban sus trágicas experiencias a la cámara, en la sala de cine podían escucharse algunos gemidos de gente que no pudieron contener el llanto ante la crueldad que describían.

Para los niños, la música y el baile son lo único que les hace olvidar esas pesadillas.

La energía de Dominic al tocar el xilófono, la encantadora sonrisa de Nancy, y la pasión de Rose al bailar, logran que el público inmediatamente se enamore de estos personajes.

Su objetivo es prepararse para competir en Kampala contra escuelas de todo el país, y le apuestan con todo a la danza Bwola, típica de los Acholi, para ganar el campeonato.

War dance ha sido nominada al Oscar en la categoría de mejor documental y estará compitiendo, entre otras, contra Sicko de Michael Moore.

Yo soy fan del director de Bowling for Columbine y me pondría muy contento que recibiera su segunda estatuilla, pero si el Oscar se lo lleva War dance, será bien merecido.

Me encantaría hablarles del lo bello que es Kenia, sus hermosos paisajes naturales, su gente, lo bonito que es visitar este país y la riqueza que tiene que ofrecernos. Pero en esta ocasión no puedo.

Kenia está sufriendo actualmente una de sus peores crisis desde su independencia en 1963.

El supuesto fraude en las pasadas elecciones presidenciales del 27 de diciembre ha desatado violentas manifestaciones de protesta dejando más de 800 muertos y más de 250 mil habitantes desplazados.

Raila Odinga, candidato del partido de oposición, ha acusado al presidente re-electo Mwai Kibaki de corrupción y fraude para ganar las elecciones.

Los reclamos de fraude no sorprenden; durante su primer mandato, Kibaki y miembros de su gabinete estuvieron involucrados en diversos casos de corrupción, incluyendo desvíos millonarios de fondos que agencias humanitarias tenían destinados para combatir la pobreza.

Por otro lado, Human Rights Watch (organización dedicada a proteger los derechos humanos) ha señalado a oficiales de oposición de organizar actos violentos.

Pero más que un problema de corrupción o de ideología política, la crisis de Kenia se debe a un conflicto étnico. Por un lado están los Kikuyu respaldando a Kibaki (quien comparte la misma etnia) mientras las etnias Kalenjin y Lúos apoyan a Odinga.

Cuando estuve en Kenia me tocó conocer gente de las tribus antes mencionadas y la verdad es que es casi imposible distinguir físicamente a unos de otros. Pero para los kenianos sí existe tal diferencia.

Los Kikuyu conforman el grupo étnico más grande del país y por muchos años las diferentes tribus lograron convivir ante esta desigualdad. Pero ahora, desde las elecciones, esta armonía se ha desmoronado.

En la zona central del Valle del Rift se han reportado ataques brutales contra Kikuyus a manos de pandillas de la etnia Kalenjin. Las represalias no se dejan esperar y estas venganzas inter-tribales dan lugar a un violento círculo vicioso que complica la resolución a esta crisis.

Con este conflicto, el rechazo a ser gobernado por otra etnia está de manifiesto en Kenia y empiezo a recordar la cruenta guerra en Ruanda entre Hutus y Tutsis.

De acuerdo a la BBC, el ex Secretario General de la ONU, Kofi Annan, se encuentra en Kenia para reunirse con el ex presidente Daniel arap Moi, líderes religiosos y la Comisión Electoral de Kenia con el fin de buscar acuerdos que logren poner un alto a esta crisis. Desde la capital Nairobi (foto), Annan dio un mensaje exhortando a los kenianos a buscar la paz.

Sin duda la situación que vive Kenia es muy complicada y esperemos que pronto se encuentre una salida a este conflicto.

También, espero que otros países africanos estén poniendo atención a la crisis de Kenia para evitar un conflicto similar en su país. Particularmente me refiero a Zimbabwe y al necio de su presidente Robert Mugabe quien lleva más de 27 años en el poder y busca re-elegirse en marzo.

Desde el 19 de enero y hasta el 4 de mayo se estará presentando la exhibición “Fotografía en los Polos” en el Museo de Historia Natural de San Diego, California.

Esta muestra presenta espectaculares imágenes de la Antártica y del Océano Glaciar Ártico capturadas por renombrados fotógrafos de National Geographic como Ralph Lee Hopkins, Kim Heacox y Paul Nicklen.

Durante la inauguración Ralph Lee Hopkins (foto) compartió con los asistentes una sinopsis detallada de la muestra y platicó sobre el proceso que llevó a cabo para realizar esta expedición a los dos polos a bordo del barco National Geographic Endeavour.

Las fotografías correspondientes a la Antártica, conocida también como el continente blanco, nos muestran la belleza que existe en uno de los lugares más fríos del planeta.

Además de sus enormes formaciones de hielo, en la Antártica habitan orcas, diversas especies de aves, focas, y por supuesto, una masiva población de pingüinos.

A diferencia del Polo Sur, donde hay una masa continental que es la Antártica, en el Polo Norte hay un océano glaciar.

La mayoría de las imágenes sobre el Ártico fueron tomadas en una expedición que realizaron los fotógrafos a las islas noruegas de Svalbard. En ellas podemos observar la vida que llevan los osos polares y las morsas.

Aunque en este tipo de fotografías no existe un alto grado de dificultad en cuanto a la técnica ya que el enfoque principal es el sujeto, los artistas lograron capturar interesantes efectos de color combinando la luz del sol con formaciones glaciares.

Con este tipo de muestras fotográficas, National Geographic busca promover la conservación natural y cultural, apoyar expediciones y proyectos en el terreno científico, y difundir la educación geográfica.

Sin perder la oportunidad, National Geographic aprovechó también para promocionar los paquetes de viajes que ofrecen por todo el mundo a bordo de sus elegantes cruceros. Y vaya que el de Antártica se antoja bastante.

Para ver fotos de Ralph Lee Hopkins dale click aquí.

A Swedish friend asked me to translate my previous Facebook article into Swedish (which I hope I could) or English (which I really can). So it is my pleasure to rewrite it in English for my Swedish supporters. Here it is:


Oh, Facebook, that new fad that millions of us have fallen into. How long will its popularity last?

To begin, it’s quite interesting that this incredible social network of friends was started by a Harvard guy who had no friends and who spent most of his time in front of a computer screen. But hey, everything is possible.

I have been slowly backing off Facebook. Just recently, I discovered I had over 200 “friends” on my list. Where the hell did all these people come from?

The most powerful thing that Facebook has, in my opinion, is the possibility to come across people that you wouldn’t be able to find otherwise. In other words, it’s an amazing directory.

But on the other hand, I discover Facebook is a huge distraction that has captured many people in the most superfluous and pathetic traps of cyberspace.

For example, what does it really mean or how should I respond when someone “pokes” me? It is true they give me the option to “poke back”, but is this really necessary? Are there any victims who have fallen into an eternal “poking” cycle from which they can’t come out?

Now, why would some people want to make public their division of “Top Friends” from those regular ones? Is it to diminish the other friends? “You are my ‘Top Friend’ but you are not?”

What should I do when someone throws a snowball at me, or sends me a drink, or a “vampire” pretends to suck my blood? How am I supposed to react?

Why don’t they send me a message instead telling me about their lives, or invite me to a real bar and have a real beer. That would be more interesting to me.

Then there are those who you haven’t talked to in over 20 years but want to add you to their list. Something like, “hey, I was in the incubator next to yours in the hospital we were born, you want to add me as a friend?”

And what about that “Fun Wall” section? I don’t think it’s any fun having to go there frequently to delete all types of recycled videos and stupid junk.

But anyway, instead of being too critical, maybe I’m heading back to Facebook to see who I “poke” next.

Ah, el Facebook. Ese nuevo vicio en el que millones hemos caído. ¿Cuánto tiempo durará el furor?

Para empezar, me llama la atención que esta increíble red social de amigos fue creada por un estudiante antisocial de Harvard que se la pasaba todo el día en su computadora. Pero bueno, se vale.

Yo no sé ustedes pero comienzo a retirarme lentamente del Facebook. Hace poco estuve revisando los “amigos” que tengo en mi lista y me di cuenta que tengo más de 200. “¿De dónde salieron todas estas personas?”, pensé.

Para mí lo más poderoso que tiene Facebook es la posibilidad de encontrar personas que de otra manera les perderías la pista para siempre. En otras palabras, es un gran directorio.

Pero por otro lado descubro que Facebook es una gran distracción que tiene capturadas a muchas personas en las trampas más superfluas y patéticas del cíber-ocio.

Un ejemplo, ¿qué significa o qué debo hacer cuando alguien me “pokea” (poke)? Es cierto que me dan la opción de “pokearlos” de vuelta (poke back), pero ¿es esto realmente necesario? ¿Habrá víctimas que hayan caído en un eterno círculo de “pokeos” del cual no pueden salir?

Ahora, ¿para qué hacer público la separación de los amigos VIP (Top Friends) de los amigos regulares? ¿Será para menospreciar a los otros amigos? “¿Tú eres mi ‘Top Friend’ pero tú no?”

¿Qué debo hacer cuando alguien en Facebook me lanza una bola de nieve, o cuando un “vampiro” me chupa la sangre, o me invitan una “bebida”? ¿Cómo se supone que debo reaccionar?

Al menos con esas “bebidas” no tienes que preocuparte de las antialcohólicas.

Pero por qué mejor no me escriben un mensaje y me cuentan cómo les ha ido, o me invitan a un bar para tomarnos una cerveza de verdad y cotorreamos. Eso me interesaría más.

Y luego están los que no has tenido contacto en más de 20 años pero quieren añadirte a su lista de amigos. Casi como, “hey, yo estuve al lado de ti en la incubadora del hospital donde nacimos, ¿quieres ser mi amigo en Facebook?”

¿Y qué pasa con la sección “Fun Wall” (la pared divertida)? A mí no se me hace tan divertido tener que entrar a cada rato a borrar todo tipo de estupideces de videos repetidos y de juegos de palabras reciclados.

Pero bueno, en lugar de criticar mejor me voy al Facebook a ver a quién “pokeo”.

La búsqueda del trabajo perfecto es toda una odisea y nomás de pensarlo me da una gran flojera. En inglés le llaman “job-hunting” y no puedo estar más de acuerdo porque precisamente eso es, una cacería.

Uno siente que va en un safari en busca de ese “trofeo” ideal y se la pasa mucho tiempo buscándolo por todos lados con binoculares y rifle en mano. Por supuesto que en ese safari laboral los animales representan las ofertas de trabajo.

Muchos cazadores ya van con el objetivo en mente; a veces lo ven en la lejanía y se aproximan a dispararle. Pero de repente fallan, o se mueve rápidamente, o alguien le disparo primero y ni modo, se tiene que empezar de nuevo y buscar otro.

Puede suceder también que el cazador termina hartándose de no conseguir esa captura y termina disparándole a una cebra porque era más fácil. En otras palabras, termina agarrando cualquier trabajo con tal de no quedarse con las manos vacías.

Algunos cazadores ya tienen la cabeza de un animal como trofeo, pero quieren uno nuevo o mejor.

A veces el animal que uno busca no se encuentra en el parque safari donde uno está, y entonces tiene que ir a otros parques safari. En otras situaciones puede que el cazador no tenga el rifle adecuado (la experiencia profesional) y nunca lo logra obtener.

Sea lo que sea y en palabras menos analógicas, vaya hazaña la de andar buscando chamba.

Mientras algunas organizaciones piden requisitos muy específicos, otras piden que sepan manejar cuestiones generales. Y entonces viene la contradicción en la preparación.

Por un lado, muchas universidades recomiendan especializarte en un área. El problema viene cuando trabajas en algo muy especializado y luego se acaba el empleo; no es fácil encontrar otro donde puedas aplicar esa experiencia. Porque o ya no hay, o los pocos puestos que hay están ocupados. Entonces si quieres trabajar en otra área, casi tienes que empezar de cero por la poca o nula experiencia que no tienes y que requieren.

Por otro lado, si tienes una preparación muy general te verán como un experto en nada y cuando estés buscando chambas van a requerir que tengas experiencia en una particular área de trabajo.

Se tiene que buscar ese balance perfecto. Qué relajo.

Les tengo una idea de negocio para el que la quiera.

Este fin de semana caminé por un parque y me acerqué a una fuente que me atrajo por el refrescante sonido del agua caer. En el fondo vi los brillos plateados y cobrizos de las monedas que nunca fallan en las fuentes.

Realmente es casi imposible encontrar hoy en día una fuente que no tenga monedas en el fondo. Y entonces se me ocurrió algo. Si las fuentes atraen dinero así de fácil, ¿por qué no hacer un negocio de fuentes?

Pero antes, ¿cuál es el origen de tirar monedas en las fuentes? Revisando el poderoso internet, descubrí que tirar monedas al agua mientras se pide un deseo es una práctica cultural de antaño que se ha pasado por generaciones. Los primeros orígenes se remontan a las mitologías celtas, romanas y británicas.

Un grupo de arqueólogos descubrió una “noria de los deseos” al noreste de Inglaterra que fue utilizada para hacer ofrendas a la Diosa Coventina. Con el descubrimiento se escavaron miles de monedas de diferentes eras del imperio romano. ¡Algunas de los siglos 1 al 5!

La Fontana di Trevi en Roma, Italia es una de las fuentes más populares en el mundo donde la gente va con todas las intenciones de tirar monedas. La “leyenda” cuenta que tirar una moneda en esa particular fuente te garantiza regresar a visitar Roma (y al secretario de turismo en Italia le garantiza un buen bono cada año).

Así que yo le veo muchas ventajas al negocio de las fuentes. Por un lado, no tienes que estar presente, el dinero cae solo; es nomás de recolectar las monedas periódicamente.

No tienes que gastar en mercadotecnia creativa o caros anuncios publicitarios para atraer gente; la tradición de tirar monedas es tan fuerte que las personas seguirán tirando monedas por el resto de la humanidad.

Las fuentes siempre se necesitan porque son un gran complemento decorativo en la arquitectura. El mantenimiento es poco y no gastas tanto en agua, la bomba está continuamente ciclándola.

Tampoco tienes que preocuparte que te roben lana porque es muy mal visto que alguien saque monedas de la fuente (además de las mil advertencias de que el agua está sucia porque la gente escupe).

Y por si fuera poco, no tienes que preocuparte por pagar impuestos porque no vas a facturarle a nadie ya que no existe un intercambio comercial.

Pues ahí lo tienen, ¡mucho éxito!

De la escritora y directora iraní Marjane Satrapi nace esta producción animada de Sony Pictures Classics.

Persépolis (2007) es una adaptación al cine animado de la novela autobiográfica de Marjane Satrapi. Este filme narra la conmovedora historia de una precoz pero expresiva niña iraní durante la Revolución Islámica en su país.

Persépolis, que es el nombre que utilizaban los griegos para referirse a la antigua capital de Persia, tiene una clara influencia del expresionismo alemán ya que los dibujos animados son casi en su totalidad en blanco y negro.

Hablada en francés y subtitulada, Marjane cuenta 16 años de su vida en Teherán a partir de 1978, en las postrimerías de la monarquía persa. Poco después, la vida de esta niña cambiaría para siempre ante la caída del Shah y el cambio de régimen en Irán.

Marjane, quien crece en una familia progresista, se mete en problemas en múltiples ocasiones por pronunciarse en contra del régimen y el estricto control opresivo que éste tiene sobre la población. Para ponerla a salvo, sus padres deciden enviarla a estudiar a Europa y Marjane empieza a explorar una vida nueva y a descubrirse a sí misma.

Pero después de varios años Marjane regresa a Irán y, entre alegrías y desilusiones, se ve obligada a tomar la decisión más importante de su vida.

He aquí los cortos de la cinta.