Nunca fui mucho de ir al cine con los amigos y ésta era una de las actividades que menos quería hacer cuando nos juntábamos. En otras palabras, la iniciativa de ir al cine nunca venía de mí.
Pero de algunos años para acá he tenido una curiosidad enorme por el cine independiente, el cine extranjero, los cortometrajes y los documentales.
Estos géneros en realidad los disfruto mucho porque siento que tienen elementos fuera de toda fórmula cinematográfica y cuyos contenidos son realmente sustanciales.
Del cine extranjero me fascina ver la perspectiva de la vida, del amor, y de la tragedia (entre otros temas) visto desde otras culturas. Ver actores y actrices que en su mayoría no conozco pero que hacen unos tremendos papelazos.
Los documentales nos permiten aprender sobre qué está pasando en el mundo y conectarnos con la vida misma. Pero también ofrecen una vía de integración, una manera de estar vinculados con el resto del mundo.
De los cortometrajes me identifico mucho con la creatividad artística que estos ofrecen. Además de ser muy dinámicos, pues en poco tiempo deben cubrir toda una historia, los cortometrajes nos invitan a pensar y a reflexionar, y en muchos casos sus finales son verdaderamente inesperados.
Afortunadamente hay un cine independiente que me queda cerca en San Diego donde han estado pasando todos los cortometrajes que fueron nominados al Oscar, tanto los animados como los de acción.
Como sé que no es común ver este tipo de cine en la pantalla grande no dude en ir.
De estos dos tipos de cortometrajes me gustan más los de acción que los animados. Pero en esta ocasión disfrute más los animados. La imaginación y creatividad que mostraron fueron extraordinarias.
Y además es importante mencionar que todos los nominados ofrecieron, mediante una narración no-verbal, un lenguaje universal.
El cortometraje animado que ganó el Oscar fue La Maison en Petits Cubes, del director japonés Kunio Kato.
La historia nos muestra a un solitario anciano que construye otro nivel más en su casa de cubos. El piso superior donde se encuentra está siendo alcanzado por una marea que crece sin parar.
Cuando accidentalmente cae su pipa al mar, el anciano se ve obligado a sumergirse visitando los anteriores cuartos de su casa ya sumergidos en el agua. Este viaje lo transporta a un fascinante encuentro con su pasado.
Los demás cortometrajes animados que fueron nominados son: Lavatory Lovestory de Rusia, This Way Up del Reino Unido, Oktapodi de Francia y Presto de EE.UU.
Este último fue un excelente trabajo producido por Disney/Pixar y cuenta la historia de un mago y su rebelde conejo, y cómo el primero enfrenta la situación en pleno espectáculo.
En la categoría de cortometrajes de acción el ganador fue Toyland de Alemania, del director Jochen Alexander Freydank.
La historia se lleva a cabo en la Alemania Nazi. Dos inseparables niños ven su amistad en peligro cuando el ejército Nazi captura a la familia del niño judío para llevárselos a un destino remoto. La película ofrece un inesperado final muy dulce y amargo al mismo tiempo.
Y aunque el tema del holocausto es muy repetitivo (a veces hasta sobre saturado) estoy de acuerdo que esta cinta mereció el Oscar.
Las demás nominadas fueron On the Line de Alemania, New Boy de Irlanda, Manon on the Asphalt de Francia, y The Pig de Dinamarca.
Todas estas son producciones muy bien logradas. Si tienen oportunidad de verlas estoy seguro que apreciarán el género de los cortometrajes.
Afortunadamente encontré en YouTube el cortometraje animado Oktapodi que dura dos minutos y que fue nominado al Oscar. Disfrútenlo.